Hoy he ido al cine, hasta ahí nada especial. En mi línea de intentar no pensar mucho, sigue sin haber nada especial, me he decantado por disfrutar de una de ciencia ficción, ¡qué raro en mi!
Casualmente la única película de ciencia ficción que había en la cartelera del cine que he ido era un thriller futurista, en un tiempo indeterminado, con chico guapo pobre, chica guapa rica, el poli íntegro que es consciente de que hace cumplir la ley por que es lo único que sabe hacer, aunque esa ley sea injusta, el malo del barrio con su banda, un tipo rico viejo y bueno y el más malo de todos, que es el padre de la chica guapa rica, que al principio no parece muy malo, pero luego es malo, malo, malísimo... vamos un argumento que tiene de todo, menos originalidad.
Pero, obviamente, no todo podía ser tan típico, había que incorporar algún toque de originalidad al argumento. En este caso han dos variables distintas: la gente envejece hasta cumplir los 25 años, pero a partir de ahí se mantienen igual para siempre, salvo que sean pobres y se les acabe el tiempo, esto si que es original. El tiempo se ha convertido en el bien superior, que ha sustituido al dinero como elemento para el pago de las transacciones. Que quieres un café, pagas cuatro horas de tu vida, que quieres coger el autobús, pagas dos horas de tu vida, el alquiler, seis horas por día de alojamiento...
Luego está la puñetera neurona que de repente decide prestar atención y me obliga a percatarme que la película tiene más chicha de la cabría esperar, dibuja un escenario que me resulta totalmente familiar... pero claro tengo sólo una neurona y da para lo justito, no termino de ubicarme...
La película comienza su desarrollo en un barrio humilde de la periferia de una ciudad, donde la gente vive al día, en este caso literalmente, si no son capaces de ganar tiempo, simplemente mueren. Se percibe una continua tensión social, en la que cada uno se busca la vida por su lado y sin pararse a pensar en el vecino; salvo, claro está, el prota, el chico guapo, que es capaz de compartir sus pocos minutos de vida disponibles con cualquiera de los que están en su círculo más próximo y trabaja en una fábrica para intentar ganar las horas suficientes para vivir otro día más.
El prota, el chico guapo y bueno, buenísimo, se mete en un lío, al ayudar a un tipo que, el malo del barrio con su banda, quiere robar su tiempo. El tipo este en cuestión es rico, rico, rico; se dedica toda una tarde a invitar a beber a toda la parroquia del bar, luciendo su fabuloso reloj (un tatuaje que llevan todos en el brazo y lleva una cuenta atrás del tiempo de vida que les queda), que es su cartera y tiene nada menos que cien años de vida disponibles. Obviamente, en un entorno donde el que tiene más de dos días, es un potentado, el tipo llama la atención del malo del barrio, que decide robarle todo su tiempo. El prota, el chico guapo, decide meterse por medio, para que no maten al rico bueno. Los dos lograr escapar de los malos y se refugian en una nave a pasar la noche.
En ese momento se entabla un dialogo, en el que el prota, el chico guapo, le crítica abiertamente, al rico bueno, el ir por ahí luciendo tanto tiempo e invitando a todo el mundo, arriesgándose a que le maten para robarle. El rico bueno le dice que precisamente es lo que busca, que no quiere seguir viviendo, que tiene 105 años y que está cansado de vivir. El prota, el chico guapo, le dice que no le entiende, como teniendo todo el tiempo que quiere, no desea seguir viviendo. El rico bueno, hace una ligera crítica del sistema económico-social en el que vive el mundo, con unos pocos que tiene mucho y unos muchos que tienen poco. El prota, el chico guapo, le dice que "las cosas siempre han sido así y que nunca cambiarán". El rico bueno, con una gran flema, le hace una disertación, de primero de economía, explicándole lo injusto de ese modelo económico-social en el que viven y lo resume en una frase "nadie debería vivir eternamente, si para ello alguien tiene que morir". Luego al amanecer, el rico bueno se despierta antes que el prota, el chico guapo, y le regala todo su tiempo, con la condición de que lo sepa aprovechar, menos cinco minutos, que utiliza para llegar a un puente y tirarse...
De repente mi neurona, con este dialogo, logra despertar mi consciencia y me hace percatarme de que estoy ante algo que ahora mismo estamos viviendo en el "primer" mundo, unos pocos que tienen mucho y unos muchos que tienen poco. Además los pocos quieren tener cada vez más aunque sea a costa de la vida de los muchos. Por que claro ¿no es perder tu vida el que tengas que dejar tu casa por no poder pagar la hipoteca? ¿no es perder la vida que tus hijos no tengan un horizonte de futuro? ¿no es perder la vida ver como día a día se va desmontado el modelo de bienestar social qué tantos sudores nos han costado a los muchos? y todo para qué, para que los pocos acumulen cada vez más y más...
El resto de la película es bastante obvia. El prota, el chico guapo, con su nueva fortuna, abandona su barrio y se va a donde vive la élite. Come en el mejor restaurante, duerme en el mejor hotel, se compra la mejor ropa...; todo para disfrutar al máximo de aquello con lo que siempre ha soñado, la buena vida. Además conoce a la chica guapa rica y, como no podía ser de otra manera, se enamora perdidamente. Pero claro el sistema, el poli integro, no puede permitir que alguien salga del arroyo así como así y no se quiere creer que el rico bueno le regalo su tiempo al prota. Le acusa de ladrón y lo intenta detener. El prota, logra escaparse, para lo que secuestra a la chica guapa rica. El prota vuelve a su barrio para que la chica guapa rica vea el mundo que hay al otro lado y, para demostrarle que casi todos los ricos son malos, pide un rescate de mil años, que deberá ser entregado a la beneficencia al día siguiente a primera hora. La chica guapa rica, acepta el desafío, por que está convencida de la bondad de su padre. Pero llega el día siguiente y el padre rico, que parecía bueno también, demuestra su verdadera cara y no hace el pago del rescate, no por que no acepte el chantaje de un secuestro, eso sería totalmente respetable, su escusa es mucho más prosaica "como le voy a dar todo ese tiempo a los pobres..."
A partir de aquí la película pierde su encanto y entra en una línea argumental poco original. El prota, el chico guapo, y la chica guapa rica se convierte en dos futuristas Robin Hoods que se dedican a robar a los ricos para darselo a los pobres, hasta que dan el gran golpe y le roban todo el tiempo al padre de la chica guapa rica. Y colorín colorado este cuento se ha acabado, fueron todos felices y comieron perdices. Al final el mundo se convirtió en un sitio mejor, donde el dinero dejo de tener valor...
Sin ser tan quijotesco como para plantear un mundo con una vertiente tan "comunista de salón" como el que plantea finalmente la película al final, me quedo con algunos de los principios que bosqueja, debemos luchar por un mundo en el que tu vida no esté condicionada por dónde has nacido, en el que todos tengan las mismas oportunidades, en resumen un mundo mejor para todos.
Ahora viene mi pregunta para ti, ¿estás dispuesto estar pagando el resto de tu vida el precio de poder ver el mañana? o ¿estás dispuesto por luchar por un mundo mejor para todos?
P.D. Por cierto, que no lo he dicho, la película se titula "El precio del mañana"
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