sábado, 19 de noviembre de 2011

Vengo de celebrar un cumpleaños

Este viernes 18 de noviembre de 2011, el Diario La República del Perú, ha celebrado con todos sus empleados y unos pocos, muy pocos, amigos el treinta aniversario de su fundación. Treinta años en los que la sociedad peruana ha vivido un paralelismo con España, mayor del que muchos podríamos imaginar.

El diario La República, nació justo al final de una dictadura, la dictadura militar que vivió Perú entre los años 1968 y 1979, con un marcado carácter socialista en su concepción. La República se fundó sobre la base de unos principios de defensa de los más débiles, como una alternativa de expresión, de organización y presencia social de un vasto sector de la sociedad peruana. Fue un diario que supo romper con ciertos clichés habituales en la prensa peruana, que supo romper con ciertos códigos y autocensuras heredadas de tiempos pretéritos. La República reivindicaba, y sigue reivindicando, una fidelidad a principios de una sociedad libre, democrática y justa.

Pero no es mi intención hacer un análisis en profundidad sobre el significado de La República como medio de comunicación que ha mantenido durante estos últimos treinta años una línea de actuación muy próxima, por no decir equivalente, a lo que son mis principios e ideales políticos. Mi única intención es transmitir las sensaciones que he vivido en primera persona, tanto en los dos últimos meses que he tenido la oportunidad y el honor de trabajar con ellos, como, de manera especial, en la noche de hoy. 

La sensación de estar entre un grupo de personas que más que trabajar en un diario, tienen un sentimiento de pertenencia a él, que son una Gran Familia.

La inquietud de esa familia por lo que se avecina en España, si este domingo se cumplen los pronósticos y el candidato Rajoy, obtiene una mayoría que le permita desmontar el modelo de estado igualitario, paritario y progresista que los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero han construido en nuestro país. Un modelo de estado que para muchos latinoamericanos es el espejo en el que les gusta mirarse. Un modelo de estado que quieren alcanzar para sus estados: Educación Pública de calidad, Sanidad Pública universal, Protección a los dependientes, Ley de Igualdad, Ley de Matrimonios de personas del mismo sexo...; un amplio abanico de logros y avances sociales por los que sienten una envidia sana y sobre el que han creado una hoja de ruta con las metas que quieren alcanzar.

España, para ellos, es un ejemplo de como hacer una transición pacífica desde unas estructuras envenenadas por una dictadura militar hacia una democracia. España, para ellos, es un ejemplo de como desarrollar políticas en las que prime la protección social frente a intereses ultraliberales, que sólo priman a los que más tienen. 

Ahora, desde la distancia, ven con temor que, por el control que los mercados están imponiendo a través de la crisis económica que ellos mismos han provocado, todos esos logros alcanzados se pueden perder y, como dice el refrán "si ves las barbas de tu vecino pelar, pon las tuyas a remojar", los siguientes en el punto de mira de los poderes económicos serán ellos.

Siempre he escuchado eso de que "no aprecias algo hasta que los has perdido". Italia, de repente, se ve regida por un gobierno tecnócrata, que no ha sido elegido por el pueblo. Grecia, de repente, se ve regida por unos poderes externos al país, que define punto por punto, sin tener en cuenta al pueblo, que políticas han que seguir, con el único objetivo de satisfacer a los mercados. 

Yo confío en España y en sus gentes. Confío en que este domingo van a actuar en conciencia y van a dar su voto a la opción política que defienda sus intereses, no los de los mercados. Confío en que este domingo vamos a demostrar a muchas miradas, las miradas de la gente de la calle que están puestas en nosotros, que hay alguien en quien se puede confiar y que todavía existe la esperanza de se pueden hacer las cosas desde unas premisas diferentes. Unas premisas en las que lo primero y lo más importante son principios como el vivir en una sociedad libre, democrática y justa.

Simple y llanamente, esto es lo que nosotros, y muchos otros, nos estamos jugando este domingo. Y no les podemos fallar ni nos podemos fallar.

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